viernes 10 de julio de 2009
Ya lo pasado... ¿Pasado?
martes 7 de julio de 2009
Antes de morir.
Pero además de eso, lo verdaderamente importante es que apoyó francamente mi meta en la vida en lugar de vapulearla. Gracias a su apoyo, puedo hablar de mis metas en la vida sin avergonzarme. Aquí la lista:
1.- Preparar un huevo estrellado sin que se reviente la yema al sacarlo de la sartén: Cocinar un perfecto huevo estrellado, con la yema semicruda y jugosa, desprendido de la sartén sin complicaciones es el sueño de mi vida. Gracias a Ardilla, estoy por recibir ayuda profesional para lograrlo.
2.-Decir "¡La siguiente ronda yo la invito!" (y hacerlo, claro): Sueño con el día en que mi situación financiera me permita decir en voz alta la frase entrecomillada, provocando el júbilo de mis compañeros de borrachera.
3.-Entrar a un bar yo sola: Sí, ya sé que esto lo ha hecho todo mundo y que para nadie concierne una meta. ¡Pero para mí sí! Dada la inseguridad que se ha adherido a mi persona desde la etapa fetal, jamás me he atrevido a entrar sola a un bar para después instalarme en la barra y consumir. Ni siquiera he ido al cine sola, para empezar.
4.- Aprender a usar un tubo de teibolera: Ya aprendí a usar sus zapatos y a caminar con ellos a pesar de las ampollas producidas por su muy especial diseño. Pero antes de morir quiero aprender el complejísimo arte del tubo. Quedé prendada de la belleza de este arte el día que vi a una teibolera girar como tres horas al rededor del tubo, sostenida únicamente de sus brazos mientras sus piernas volaban con la misma gracia que las de una bailarina emulando un cisne, sin que mostrara alguna señal de cansancio.
No sueño con aprender otro idioma, conocer otro continente, estudiar una maestría, llevar el Evangelio a los marginados, transmutar mi energía sexual, escribir un libro, adoptar un niño camboyano o plantar un árbol. Eso es demasiado pretencioso para mí.
Yo sólo quiero un huevo estrellado.
sábado 4 de julio de 2009
Aprendizajes obtenidos durante mi primer mes de trabajo
5.- He aprendido que la Constitución Política de nuestro país y la Declaración de los Derechos Humanos de Pueblos y Personas Indígenas sustentada por la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guanajuato sólo sirven para adornar los costosos libreros de las oficinas de los funcionarios públicos.
6.- He aprendido que en las juntas y reuniones hay que fingir que se está poniendo atención, aunque en realidad estemos pensando en las ricas papas a la francesa de hace dos puntos. Esto, con la intención de que en los registros fotográficos no quede evidenciada nuestra desconexión con el tema tratado.
martes 30 de junio de 2009
Únete a los optimistas
Es verdad que no me agradan las personas cuyo pesimismo es su carta de presentación. Aquéllas cuyas conversaciones nunca se extienden más allá de su inconformidad o que se apegan fielmente a la primera Ley de Murphy.
Sin embargo, debo admitir que aborrezco aún más a las personas optimistas. Aquéllas con las que uno no se puede quejar cómodamente porque para todo tienen un comentario consolador. Siempre dicen: "Pero no pienses así, piensa que...". Siempre se ríen, saludan, sonríen, creen firmemente que las adversidades son para mejorar. No conocen la frustración, nunca están de mal humor, poco saben del desgano y la decepción. Nunca apoyan a alguien cuando se queja por la ineptitud del servicio de una oficina gubernamental ni se suman al pesar de una persona cuando algo no le ha salido como lo esperaba. Ante éstas u otras adversidades siempre sonríen, jamás asignan la culpa a alguien, nunca se les oye decir: "Es un desgraciado patán, después de lo que te hizo merece sufrir gonorrea" u otras frases que ayudan a uno a sentirse comprendido. Siempre tienen una explicación optimista para los grandes infortunios de la vida. Nunca tienen una opinión peyorativa de nada ni de nadie. Confían en que absolutamente todo a su al rededor obra de alguna manera misteriosa que al final les proveerá de algún beneficio. Están convencidas de que en la vida, todo se soluciona con una buena actitud y que los problemas se incrementan o se agravan cuando ésta no es la adecuada.
Es verdad que las personas pesimistas, quejosas y preparadas para las adversidades aun sin probabilidad de que éstas ocurran suelen ser desesperantes; pero al menos me parecen confiables.
¿Cómo confiar en un ser humano que siempre sonríe? ¿Que nunca siente un disgusto? ¿Que nunca siente antipatía por alguien? ¿Cómo podríamos confiar en alguien a quien todo le resulta bueno, óptimo, útil para mejorar? ¿Cómo confiar en la franqueza de alguien a quien le pisan el dedo pequeño del pie o le salpican del agua de un charco, y no expresa ninguna contrariedad? ¿Cómo podría ser considerada confiable una persona que no experimenta sensaciones tan mundanas como el desánimo, emociones tan reales como el enojo, e intenciones tan humanas como el deseo de regresar un daño?
Creo que, aunque no deseara admitirlo, pertenezco al otro bando: Negativa, oscura, pesimista y siempre preparada para la catástrofe. Irascible, insoportable y mezquina. Pero capaz de maldecir cuando alguien pasa por encima de mi dedo chiquito del pie.
viernes 26 de junio de 2009
Razonamientos verdaderamente inteligentes, derivados de la muerte de Michael Jackson
martes 23 de junio de 2009
Menstruación
Me resultaba excitante la idea agendar en el calendario mes a mes la reaparición de la menstruación. Me parecía irresistible incluir el término "mi período" en mi vocabulario. Sentía que intercambiar opiniones sobre toallas sanitarias y tampones era interesantísimo.
Sin embargo, cuando comencé con ese largo transitar femenino, la decepción fue enorme al descubrir que nada había cambiado y que 'convertirse en señorita' no hacía más especial a nadie. También descubrí que tener cólicos cada mes no era para nada una actividad interesante, como tampoco lo era volverse sensible y llorona -aún más- durante unos días al mes. Así mismo, descubrí la farsa expuesta por los comerciantes de toallas femeninas quienes aseguran que tu vida sigue igual siempre y cuando uses sus productos. Entendí también que el dolor en los pechos dos o tres días antes de comenzar a menstruar no era nada, pero nada deseable como tampoco lo es tener que posponer eventos que incluyan nadar o fornicar.
viernes 19 de junio de 2009
Sobre la vanagloriosa sensación de saberse extrañado
Uno extraña a las personas que contribuyeron a que nuestra vida fuera más rica o más miserable. Y cuando lo extrañan a uno, significa entonces que algo hicimos para que la vida de alguien más fuera un poco más rica o un poco más miserable.
No deja de hacerme sentir bien saber que por primera vez alguien extraña algo que obtenía de mí. Es una actitud, como dije, vacía, vana e inmadura pero gloriosamente reconfortante. Nadie extraña la forma en que barría o limpiaba las vitrinas, nadie extraña la manera en que confundía a los clientes al darles instrucciones, y mucho menos nadie extraña mi afición por soplarle al polvo en lugar de aspirarlo.
Pero alguien extraña algo de mí. No importa cuántos escotes haya en el mundo: el lavacoches con complejo de rockero extraña el mío.
martes 16 de junio de 2009
Sobreviviendo a la hepatitis
lunes 8 de junio de 2009
Love hurts?
Cuando vi a aquel hombre sufrir profundamente por el abandono de su esposa, cuando supe de aquella otra mujer que desesperada intentaba ser amada por su pareja en el mismo nivel en que ella lo amaba a él, cuando yo misma perdí tantas noches de mi vida extrañando hasta la entraña al hombre que jamás me amó; le di la razón a José José, a Nazareth y a todos aquellos cantantes que le dedican títulos dolorosos y funestos al amor.
martes 2 de junio de 2009
Interpretaciones
El tiempo pasó, mientras ella esperaba escuchar de él alguna confesión que explicara el por qué de sus entonces apreciadas como caballerosas actitudes; cosa que nunca sucedió. Después se enteró de que su caballeroso prospecto le abría la puerta a todas -y a todos- los pasajeros que le acompañaran a bordo de su automóvil, pues éste tenía un desperfecto y resultaba imposible abrir la puerta del copiloto desde dentro.
Con lo anterior, ella entendió finalmente que había pasado meses malinterpretando las acciones del coprotagonista de esta historia, pues no significaban lo que ella se hizo creer.
La historia me resultaba jocosa y me causaba mucha gracia, hasta que caí en la cuenta de que también se trataba de mi caso y el de toda la humanidad. Dado que la conducta humana es tan especial por no tener un significado universal, todos estamos destinados a interpretar las acciones de los demás: A suponer que los silencios son consentimientos, que las respuestas monosílabas denotan molestia, que las ausencias son desinterés y que las puertas abiertas desde fuera muestran caballerosidad, cuando en realidad la verdadera intención de esas u otras acciones puede distar monstruosamente de la que nosotros introyectamos.
Me inquieta pensar que mientras no se publique un manual de equivalencias entre acciones y equivalencias emocionales, seguiremos equivocándonos como aquella mujer a quien le abrían la puerta, al intepretar las razones de la conducta de los demás.
lunes 1 de junio de 2009
Quejas, segunda parte.
...No te quejes.
Eso te conseguirá un empleo cuando seas grande.
viernes 29 de mayo de 2009
Quejas
Hasta que apareció cierta pregunta. De ésas que no sabes responder, de las que antes de que terminen de planteártelas ya pensaste trescientas doce formas diferentes de contestarlas sin que ninguna te convenza, de ésas que parecen estar hechas para poner en dificultades a quien van dirigidas:
"Si se te presentaran dificultades o tuvieras inconformidades en la ejecución de tu trabajo ¿Las comunicarías a alguien? ¿Las expresarías o las preferirías conservar para ti?"
Contesté con toda la templanza y la sensatez que me fue entregada en esta vida diciendo que estoy convencida de que las adversidades que se le presentan a uno, le pertenencen, precisamente a uno y que nadie es responsable de ello más que uno mismo; por lo que no me parecía viable entorpecer el trabajo de los demás con quejas y lamentos cuya solución me pertenecerían a mí únicamente. En resumen: No, no expresaría ninguna inconformidad.
El gesto de la entrevistadora sufrió una transformación después de mi último argumento. Pasó de ser una mueca sonriente a una dubitativa, hecho que me informó que el logro de llegar hasta el último de los filtros de la selección, había valido un carajo.
Después de preguntarle a todas las personas a mi al rededor cómo contestarían, supe que había errado mi última oportunidad para mejorar mi currículum. Resulta que quejarse inclementemente, exponer las inconformidades y redactar memorándums expresando desacuerdo son actitudes deseables en un empleado modelo. Que no quejarse, apechugar y hacer tu chamba sin respingar es la actitud de un empleado sin carácter incapaz de reclamar por las injusticias.
Por eso, a partir de hoy, me quejaré por cada vez que me hagan quedarme a trabajar horas extras, que hagan inventarios que comienzan en la madrugada y terminan en la noche y cada vez que mi patrón ensucie mi piso recién trapeado.
De haber sabido que las quejas hacían ver más interesante a un empleado, habría empezado a verbalizarlas desde mi primer día de trabajo.
martes 26 de mayo de 2009
Conclusiones sobre las búsquedas en Google
Entre las búsquedas que seguramente resultaron infructuosas están éstas, que son las frases tecleadas en Google que condujeron ciegamente a alguien hasta este lugar:
¿Qué diferencia hay entre el vello púbico y el cabello de las mujeres?
Ternura apodos.
Me está saliendo mucho vello entre las piernas. Tengo 24.
Ruptura amorosa sentirse perdedor.
Las axilas peludas del pasado.
Mujeres que se comen todo el pene.
Cómo destapar botellas con los dientes.
Enfermedades en el pene. Cosas blancas en el pene.
¿Cómo avejentar un pantalón de mezclilla?
¿Cómo ver las conversaciones de un contacto de messenger?
¿Cómo entablar conversaciones con la gente?
Un ciberamigo se conecta y no me habla.
De lo anterior podemos concluir lo siguiente:
3.- De igual forma, la gente aún le teme al psicólogo y piensa que Google va a darles un manual on-line sobre cómo superar un evento doloroso de la vida, sobretodo los relacionados con rupturas amorosas.
4.- Los manuales de bolsillo deben producir ganancias millonarias a las editoriales que los publican. "Cómo destapar botellas con los dientes", "Cómo entablar conversaciones con la gente" y "Cómo avejentar pantalones de mezclilla" serán mis próximas publicaciones, con las que espero volverme millonaria.
5.- No soy el único ser humano que no sabe lidiar con el rechazo. Algunos hasta buscan la explicación del rechazo del que son objeto vía messenger, a través de Google.
6.- Los novios y novias psicópatas están a la orden del día. Todavía hay quiénes pierden su tiempo tratando de averiguar como hackear la cuenta de correo o msn de cierta persona en especial para saber de qué habla con otras personas. De miedo.
7.- Más miedo damos aquéllos que no tenemos nada qué hacer de nuestras vidas, y que nos tomamos el tiempo para darle seguimiento a los parámetros de búsquedas erradas de otros cibernautas, y hasta nos damos a la tarea de publicar una entrada con ellos.
miércoles 20 de mayo de 2009
Primeras veces
Sin embargo, llegada la hora, poco importó que la cama no estuviera tapizada de pétalos de rosas, que el voluntario en cuestión no me dijera que me quería y que no me mirara a los ojos arrancándome el aliento, que al terminar no se acurrucara cariñosamente detrás mío para dedicarme unas cuantas palabras amorosas y de gratitud, así como tampoco importó el hecho de que yo supiera que después de compartir las sábanas el interés que el tipo sentía por mí sufriría un notable descenso.
No acabo de entender a qué se debe esa fascinación por la primera vez.Todas las mujeres recordamos nuestra primera vez. ¿Y por qué si, generalmente no resulta nada trascendental?
¿Y por qué importa tanto si sólo es el principio?
¿Por qué creemos que la primera vez que intentemos cualquier cosa tiene mayor validez que el resto del tiempo que lo hagamos?
martes 19 de mayo de 2009
Rechazo
Agradezco a Dios haber nacido niña, pues de lo contrario, temiendo una negativa jamás me habría arriesgado a declararle mi amor o mis intenciones puramente sexuales a una mujer. ¡Gracias a Dios que me tocó estar del otro lado del cortejo! Agradezco por mi empleo y por mi historia familiar, así como mi salud física -la mental no- que jamás me ha valido por un cuchicheo o un par de niños señalando con los dedos.
Admiro sinceramente a los promotores de tarjetas de crédito que las ofrecen a personas que los rechazan casi pronunciando un 'shushushú' como si se tratase de un leproso, admiro a los hombres que siguen intentando flirtear con las mujeres que les gustan a pesar de que su historial de conquistas mantiene una gran cifra de rechazos, admiro a las personas que incansablemente se presentan en todas las entrevistas de trabajo no obstante de los gestos reprobatorios que les han hecho en más de una, admiro a los actores que acuden a todas las audiciones posibles a pesar de que en cada una resulten vapuleados.
Pero sobretodo admiro a las niñas que siguen preguntando en cada recreo si pueden unirse a un grupo para tomar el té; porque esas niñas habrán superado el rechazo y cuando crezcan no estarán detrás de un monitor escribiendo una entrada basada en el mayor de sus miedos.
jueves 14 de mayo de 2009
El halago del día
La frase halagadora del día de hoy es:
"Tus comentarios rifan machín perrón".
sábado 9 de mayo de 2009
Crónica de una entrevista de trabajo anunciada.
Y comenzó la inquisición.
¿Por qué te interesa el empleo?
¿Por qué buscas empleo si actualmente tienes uno?
¿Cuáles son tus cualidades más importantes?
¿Cuáles son tus defectos?
¿Cuál es tu experiencia profesional?
¿Qué área de la psicología te interesa y por qué decidiste estudiarla?
¿Cuánto te visualizas ganando?
Y sobre tu vida personal: ¿Con quién vives?
¿Tienes novio?
¿Qué esperas de la vida?
Habría querido responder que el empleo me interesó porque estoy harta del mío y que por ello envié mi currículum, que mis cualidades más rescatables son que camino a la perfección con tacones y que mis pestañas con rímel son excelentes candidatas para anuncios de belleza, que mis defectos son tantos que no acabaría de enlistarlos y que para ser sincera yo misma no me contrataría para ningún empleo; que decidí estudiar psicología porque me vi acorralada y que en realidad no me interesa ningún área, que me visualizo ganando lo suficiente para comer y pagar mis deudas porque veo lejanísima la posibilidad de encontrar un empleo que me remunere lo suficiente como para comprarme una casa, una lancha y un perro con pedigrí. Que mi experiencia profesional está respaldada por los años que pasé limándome las uñas en el consultorio de la universidad. Habría querido contestar que no sé con quién vivo pues mi morada actual no ha dejado de ser meramente provisional, que no tengo novio porque estoy convencida de que jamás podré entablar una relación sana y exitosa con ningún hombre y que lo que espero de la vida es simplemente no amanecer en el fondo de una barranca o librarme del deshonroso buró de crédito.
Pero no. Respondí como siempre: Que me interesa el empleo porque me parece una buena oportunidad para crecer y acercarme a lo que estudié. Que jamás dudé de mi carrera y que me apasiona profundamente. Que mi experiencia profesional data de hace varios años cuando comencé a diagnosticar y tratar niños, adolescentes y adultos. Que mis cualidades más importantes son mi compromiso, mi responsabilidad y mi astucia; mientras que mi defecto más sobresaliente es mi indecisión, pero que he sabido sobreponerme a ella. Que considero que la vida es netamente circunstancial y que planear a largo plazo no me parece viable, por lo que no estoy aspirando a un sueldo específico. Que vivo con mi mamá y mis hermanas, pero que mantengo una buena relación con mi papá, y que no tengo novio porque por el momento no lo estoy buscando pero que no estoy cerrada a la posibilidad de formalizar con alguien que llegase a agradarme lo suficiente.
Después de ello, me explicó brevemente en qué consistía el empleo. Luego de un par de sonrisas medio francas y la frase típica de un hombre que flirtea en un antro ("Yo te llamo") nos despedimos.
Supongo que no lo hice tan mal. Que mi sarta de mentiras fue relativamente exitosa, ya que al concluir con ellas, la entrevistadora me dijo que le había caído muy bien y que estaba muy interesada en mi trabajo. Pero luego lo dudo. Si algo me han enseñado los patanes de mi vida, es que nunca hay que creerle a alguien cuando dice que 'específicamente tú' le interesas. Seguro eso le dijo a todas.
Sin embargo, no puedo negar que estoy ansiosa por descubrir el alcance que tuvieron mis mentiras.
martes 5 de mayo de 2009
Caballerosidad
miércoles 29 de abril de 2009
La verdad os hará libres
Me dijeron que tronarme los dedos -fascinación mía desde hace diez o doce años- me causará algún tipo de deformidad, artritis reumática o inflamación de los ligamentos cuando sea más vieja. Ahora, debido a ello, soy un poco menos feliz de lo que era antes de saberlo porque cada vez que los huesos de mis dedos truenan, recuerdo el infortunio que me espera dentro de unos años.
Es decir: De cualquier manera, seré una mujer artrítica cuando tenga sesenta años, pero con la diferencia de que de no haberlo sabido, habría sido más feliz durante el tiempo que hice crujir mis falanges.
Pienso que la gente que ignora las condiciones de su situación es mucho más feliz que quien las conoce.
sábado 25 de abril de 2009
¿De qué platica la gente?
-Ah, pues eso está bien.
De la misma manera, mis conversaciones telefónicas son realizadas con un fin específico como preguntarle a mi compañero de trabajo dónde dejó las facturas, la engrapadora, los clips, los sellos, los candados o las bolsas negras; avisarle a mi mamá que no llegaré a comer o contactarme con Memo por asuntos referidos a la tesis.
Es decir, que jamás hago una llamada para 'saludar', 'ver cómo estás', 'cotorrear' o 'platicar un rato', porque me he vuelto incapaz de entablar conversaciones con las personas.
Ahora me pregunto de qué podía hablar con mis amigos de la escuela si nos veíamos a diario. Me pregunto cómo en otros tiempos pudieron resultarme insuficientes los cinco minutos gratis que me proporciona el servicio de telefonía celular, si ahora no consigo extenderme más de un minuto en mis conversaciones telefónicas. Tampoco sé cómo antes podía pasar horas enteras frente al monitor iniciando -y sosteniendo- conversaciones con diferentes personas.
Hoy, que la comunicación intrapersonal es la única que sostengo, he olvidado de qué habla la gente.
